Un proyecto de vanguardia rural

Al principio fue la luz y la sombra, el vacío y la idea, el sueño de un paisaje sin materia. En la pulsión de las horas y los dibujos germinó una arquitectura ingrávida de espacios ficticios, visiones trascendentes y sensaciones nebulosas. Al ejercicio de la duda le siguió el secuestro del tiempo. A la reflexión minuciosa le sobrevino el triunfo del concepto. Nada impidió que la ruina se transformara en un lugar habitable. O en un espacio para la lectura de tres obras determinantes en el proyecto: Elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki; Ornamento y delito, de Adolf Loos; y Rayuela, de Julio Cortázar.

La esperanza es esa luz que se cuela por los intersticios de la pared e incita a mirar lo que se esconde más allá. Superada por el propio resultado la oposición esencial entre las características mecánicas y culturales del arte, la arquitectura renace a través de sus procesos tecnológicos de producción. En la inmaterialidad de la obra se articula el concepto filosófico y la realidad poética de La Ruina Habitada.




Arquitectura de los Sentidos

Era un secreto a voces. Después de cuatro años de embarazo arquitectónico y constructivo, a finales de 2006 veía la luz mi retiro espiritual en la montaña palentina, un refugio campestre donde acomodarme después de tanto viaje y fragor asfáltico junto a mis amigos de siempre, en la pequeña localidad de Porquera de los Infantes. Ahora puedo dar fe de la enorme satisfacción que me ha producido esta experiencia, así como del acierto en haber escogido para el diseño de la casa a uno de los arquitectos más geniales que hoy existen en España: Jesús Castillo Oli.

El lugar ha sido desde entonces una sede apreciada para la reflexión colectiva sobre el rol de la arquitectura en nuestras vidas y su relevancia en el mundo de los hoteles, así como sobre las tendencias que se vislumbran en un horizonte cercano y su influencia en los empresarios turísticos y los viajeros. Desde marzo 2007 se vienen celebrando aquí unos encuentros entre diversos profesionales del turismo en torno a un vino. Los resultados no pueden ser más satisfactorios ni más esclarecedores: los hasta ahora 180 hoteleros participantes han salido convencidos de que el futuro del turismo pasa por dar mayor relieve a la Arquitectura de los Sentidos.