Era un secreto a voces. Quienes me conocen personalmente estaban más o menos enterados del proyecto que alumbraba para mi retiro espiritual en la montaña palentina, un refugio campestre donde acomodarme después de tanto viaje. Tras cuatro años de embarazo arquitectónico y constructivo, el proyecto vio por fin la luz a finales de 2006. Y puedo dar fe de la enorme satisfacción que me ha producido, así como del acierto en haber escogido para su diseño a uno de los arquitectos más geniales que hoy existen en España: Jesús Castillo Oli.
La singularidad de esta vivienda rural, a la que no he dudado en llamarla La Ruina Habitada , ha recibido ya los primeros elogios. Elogios a su autor, claro está, el arquitecto. Y las primeras visitas de curiosos, unos cuantos, atraídos por el enorme impacto visual y experimental de la fachada. Pero ha sido esta mañana, al pasar por delante de un quiosco, cuando he comprendido de verdad la envergadura del proyecto que un día encargué a Jesús, hoy mi amigo. En un anaquel a la vista de todos destacaba, a toda plana, mi ruina habitada del norte de Palencia en la portada de la revista Diseño Interior , que es la revista tenida en mayor consideración por la comunidad de arquitectos y diseñadores de nuestro país. Y como la vanagloria no tiene hueco en mi mismidad, ni tampoco en mi acervo profesional, no voy a abundar en lo que la lectura de esta revista nos puede a todos deparar, pues la casa (en el fondo, mi idealización personal de una suite de hotel rural) ha merecido por sus responsables el reportaje principal del número de diciembre de 2006.
Lo digo porque, más que anunciar la originalidad de mi refugio castellano o de ensalzar el proyecto arquitectónico, se me ha ocurrido que esta portada podría ser el punto de partida de una reflexión colectiva sobre el mundo de los hoteles, las tendencias que se vislumbran en escenarios diversos y el futuro que se nos viene a todos encima, empresarios turísticos, intermediarios, informadores y viajeros. A tal fin surge la idea de organizar una serie de tertulias o seminarios sobre la cuestión en grupos muy pequeños de hoteleros reunidos en torno a un vino dentro de La Ruina Habitada, que seguramente inspiraría mejor que mis palabras lo que pienso acerca del futuro que se avecina en la hotelería.