"Los arquitectos somos traductores de sueños"
P. La Ruina Habitada, la vivienda que diseñó en Porquera de los Infantes para el crítico hotelero Fernando Gallardo, sigue causando expectación entre sus colegas. ¿Qué simboliza este edificio?
R. Por un lado, el edificio supone la confianza que ha depositado el promotor sobre el arquitecto. A la hora de desarrollar una obra son fundamentales tres patas: el promotor, el constructor y el arquitecto; si falla una de esas patas la silla se cae. El promotor, Fernando, apostó y depositó toda su confianza en el arquitecto, en mí.
Como obra ejecutada, se ha explorado en un nuevo campo de intervención sobre el patrimonio. No estamos restaurando, no estamos rehabilitando…, sino que estamos dialogando, conviviendo con una ruina.
Arquitectónicamente, hemos conseguido llegar hasta el final del proyecto, diseñando todo. Y, luego, me parece importante que se haya explorado un nuevo concepto de intervención sobre un edificio existente.
P. Incluso ha creado el concepto de ‘loft' rural…
R. Esto viene de la mano de quien promueve la obra. Los arquitectos no deberíamos hacer nuestra casa, sino la de las personas que van a vivir en ellas. Fernando tiene una amplia cultura arquitectónica y en lugar de tener unas necesidades de propio uso y funcionamiento, tenía una necesidad espiritual. Esta vivienda fue una búsqueda, un experimento, y una fórmula compositiva recurrente era el espacio abierto del ‘loft'. Eso unido a un edificio medio industrial en el ámbito agrario podía funcionar. Y fue lo que hicimos.
P. ¿Hay pocos promotores que den plena libertad al arquitecto para desarrollar su creatividad?
R. Sí, aunque afortunadamente estoy conociendo a más gente que deposita su confianza en mí y quizás sea por el ejemplo demostrativo. No es habitual encontrar a alguien como Fernando.
No obstante, el promotor no debe eludir sus responsabilidades. Yo creo que debe existir una complicidad entre el arquitecto y el promotor.
La mayor satisfacción de ‘La Ruina' es que cada vez que alguien visita la vivienda reconoce en ella la casa de Fernando.
P. La Ruina Habitada se ha convertido en un atractivo turístico y también en lugar de celebración de las Jornadas sobre la Arquitectura de los Sentidos, promovidas por Gallardo. ¿Es en sí mismo un edificio de sentidos?
R. Sin duda. Recientemente he visto un edificio que es un buen ejercicio de arquitectura, pero no me ha emocionado. El promotor de ‘La Ruina' no quería una vivienda convencional, sino una casa estimulante donde la percepción sensorial estuviese en todo momento presente. No tenía que ser un edificio bonito. Era un experimento y como tal tenía que transmitir mucho.
Yo quería, además, que la casa tuviera muchas lecturas e intenté que la vivienda respirase esa esencia de la arquitectura de los sentidos.
P. Utilizando un símil taurino: con este edificio ha conseguido abrir la puerta grande a otros encargos.
R. Me ha servido para mostrar ideas realizables. Recuerdo que cuando estábamos haciendo la casa había mucha incredulidad por parte de los propios constructores. Por ejemplo, nadie creía que una ducha pudiera funcionar a 6 metros de altura. Había un escepticismo total. Sin embargo, cuando la obra se acabó, todos estaban encantados con haber participado en ese proyecto de arquitectura.
P. ¿Gallardo se ha convertido en una de sus fuentes?
R. No lo llamaría fuente. La experiencia que hemos tenido ha sido fructífera; nos hemos conocido muchísimo y esa relación de trabajo ha acabado en amistad. Coincidimos en muchas cosas y tenemos muchísima complicidad. Yo le llamo irónicamente Lorenzo por Lorenzo de Médici, porque se convierte en el mecenas perfecto. Es un amante del arte y de la arquitectura, que quiere hacer cosas y que valora la figura del arquitecto como creador y no como persona supeditada al mercado.
Cuando la obra se hace bien, las aportaciones de todo el mundo que intervienen en el proyecto son a sumar.
P. ¿Qué sello particular imprime Jesús Castillo a sus proyectos?
R. No sé si existe un sello propio. La arquitectura siempre ha necesitado relacionarse con elementos ajenos a sí misma; es el arte más social, no se puede practicar desde la soledad del artista como puede ocurrir con otras artes, como, por ejemplo, la pintura... Para ejercer la arquitectura se necesita establecer vínculos con otros profesionales y con otras personas para desarrollar el proceso, personas que habitualmente no están familiarizadas con la profesión. Por tanto, es necesario todo un proceso de adaptación a las necesidades concretas de cada proyecto, con cada persona y en cada momento.
Creo que una labor muy importante del arquitecto es escuchar. Normalmente nuestro trabajo comienza escuchando las necesidades de otra persona, el promotor; es muy importante conocer todos sus objetivos, sus inquietudes. En última instancia los arquitectos somos los encargados de desarrollar las ideas de quien quiere impulsar una iniciativa... Dicho de otra manera, somos traductores de sueños.
Personalísimo:
“Me define la capacidad de apasionarme”
- Signo del horóscopo… Acuario.
- Vicio confesable… Mi trabajo.
- Película para recordar… ‘Casablanca'.
- Actor… Humphrey Bogart.
- Actriz… Uma Thurman.
- Animal… El pegaso
- Color… El apropiado.
- Libro predilecto… ‘Rayuela'.
- Coche que tiene… Un BMW.
- En cuestión de cocina se muere por… La buena cocina.
- La canción que le levanta el ánimo se titula… Depende del momento.
- En su relación con las personas no soporta… La falta de ilusión.
- Por el contrario, valora… La capacidad de emocionarse.
- Siente envidia sana por… Quien consigue lo que se propone.
- Rasgo que le define… La capacidad de apasionarme.
- Su gran defecto… La perseverancia excesiva.
- Su mejor sueño… Cumplirlo.
- Cuando le presentan a una persona se fija en… Olvidar de inmediato su nombre.
- Añora… Algunos ratos de soledad y el recuerdo del tiempo que discurría pausado...
- los sábados por la noche disfruta… Disfruto.
- El rincón favorito de su casa es… Mi familia.
Entrevista a Jesús Castillo Oli, arquitecto (semanario Carrión, 20/06/2008)